Últimamente voy por la vida como pollo sin cabeza. No llego a nada. Y me estreso, para qué te voy a engañar. Soy una overachiever. O lo que es lo mismo, una de esas repelentes que lo quieren hacer todo bien. Y no se puede y me cabrea. No sé en qué momento se me olvidó cómo decir que no, o cómo crear unas prioridades realistas que tengan en cuenta que los días tienen 24 horas y que quiero dormir ocho, tejer otras ocho y trabajar las mínimas indispensables. Pero no me quiero quejar porque creo que eso nos pasa a todas, ¿no? Todas...

Nosotras somos mucho de brindar, ya tú sabes. Nos gusta más un copazo que al monstruo de las galletas una cookie de chocolate. Nuestras reuniones de trabajo suelen ser de cerveza, vermut o cóctel más que de café o té. Y  a veces montamos mañanas de mixing para buscar alguna bebida interesante para el blog y se nos va la cosa de las manos. No sé si es algo muy latino o si esa es la excusa que nos damos para poder empinar el codo sin remordimientos (como si necesitáramos excusas) pero es una de nuestras señas de identidad y no pensamos renunciar a ella....

Las mejores cosas de la vida pasan por casualidad. Y fue la casualidad la que nos hizo conocer a Mònica hace ya un par de años. No la buscábamos a ella, sino una librería donde poder presentar nuestro primer libro. La casualidad (o el destino!) quiso que una de las librerías con las que hablamos estuviese situada junto al estudio de Mònica y que la persona con la que hablamos la conociera lo suficiente como para enseñarle nuestro proyecto. Desde la primera reunión, desde que nos pusimos cara, no hubo vuelta atrás. Hicimos clic, conectamos, supimos ver lo mejor unas de...

No hay tejedora sin taza de té ni bricolajera sin cóctel. O al revés. Al menos, no debería haberlas. Por mucho que nos guste trabajar en nuestros proyectos, la cosa mejora si tenemos alguna bebida (alcohólica o no) que ir sorbiendo para refrescarnos o para entrar en calor. Y es que en esta época no sabes si ponerte bikini o bufanda a primera hora del día. Saca tu vaso de tubo (o batido) favorito y la taza que más te gusta, que vamos a ver qué bebidas te puedes preparar para disfrutar todavía más de esos ratos que tienes para ti misma.   Infusiones Te...

Si tienes huerto, aunque sea en cuatro macetas mal contadas en el balcón, lo más probable es que ya estés pensando en los cultivos de invierno y que ya hayas empezado a arrancar algunas plantas para hacer hueco a las nuevas. Te confieso que hace años eso me daba pena. Igual que clarear cuando empezaban a salir los primeros brotes. Qué pava soy y qué pena me dan las plantitas cuando empiezan a asomar. Pero sí, ya me estoy empezando a acostumbrar a la vida de campesina de balcón y a las guindillas les doy un par de semanas, pero la...

Estamos en septiembre. Y septiembre es el peor mes del año para la economía familiar. Si tienes niños, porque la escuela te deja más pelada que a Kojak (referencia ochentera necesaria) y si no los tienes porque te has pateado hasta el último céntimo en combinados, cervezas y patatas bravas durante las vacaciones. Que nos conocemos. Por eso y porque el dinero es una de las obsesiones que tenemos todas, he decidido empezar a hablar, de vez en cuando, de nuestra relación personal con tan poderoso caballero. A ver si la normalizamos y dejamos de tenerle ese temor reverencial que nos...

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