Bebidas ideales para tomar mientras creas

No hay tejedora sin taza de té ni bricolajera sin cóctel. O al revés. Al menos, no debería haberlas. Por mucho que nos guste trabajar en nuestros proyectos, la cosa mejora si tenemos alguna bebida (alcohólica o no) que ir sorbiendo para refrescarnos o para entrar en calor. Y es que en esta época no sabes si ponerte bikini o bufanda a primera hora del día.

Saca tu vaso de tubo (o batido) favorito y la taza que más te gusta, que vamos a ver qué bebidas te puedes preparar para disfrutar todavía más de esos ratos que tienes para ti misma.

 

Infusiones

Te lo confieso, para mí son un gusto adquirido. Al principio me parecían agua sucia y me costaba la vida beberme una. Pero, ah, el advenimiento del Yogi Tea…

Solo tienes que dar con la que más te gusta. Yo soy muy partidaria de todas las infusiones de fruta, especialmente de las de frutos rojos para el verano y la de manzana y canela para el invierno.

Cuando hace calor, pongo la infusión en agua fría y la dejo un buen rato, de diez a quince minutos. Luego le pongo un montón de hielo y hasta algún topping (hojas de menta o de albahaca, una rodajita de limón…) y a disfrutar.

En cambio, si hace frío, lo mejor de las infusiones es cogerlas entre las manos. Con agua caliente no hace falta que dejes las hierbas tanto tiempo; en unos cinco minutos ya tienes tu taza de tranquilidad preparada.

Yo no les pongo azúcar, las prefiero tal cual, pero recuerda que las puedes endulzar con lo que tengas a mano: azúcar, miel, estevia, siropes…

 

Zumos

La verdad es que, como es otoño, solo tengo un zumo en la cabeza: de manzana con canela, caliente.

O el otro zumo que me encanta tomar por las mañanas: pomelo y limón. Mientras me lo bebo noto como me desengrasa todo el cuerpo. Puedes, eso sí, añadirle el zumo de una naranja si ya estás haciendo muecas. Con mucho hielo, este zumo es de mis bebidas favoritas del mundo.

Puedes probar mil versiones y alternativas. Está el clásico zumo de naranja, o el clásico con un extra: naranja y frambuesa. Tienes el zumo de mango que es delicioso y que puedes mezclar con zumo de melocotón. Si todavía encuentras melón o sandía en tu frutería, tienes un zumo ligerito en cuestión de minutos. Mi amiga Ruth y yo tomamos siempre zumo de melón, fresa y limón y es <3

Pero déjame ser tu Pepito Grillo de este jueves perezoso (creo que todos los días son perezosos en mi casa) y decirte que el zumo te lo tienes que hacer tú. No lo compres hecho, porque suele tener un montón de azúcar que no sirve para nada.

Si te decides por el zumo de manzana caliente, recuerda que puedes añadirle un chorrito de alcohol (como en nuestro Whisky caramel) o una bola de helado (del libro de Miriam, Helados caseros). Por favor. Se me está haciendo la boca agua.

 

Batidos verdes

Vale, esto también es una de esas cosas raras que al principio parece muy friki pero que pruebas y luego no puedes dejar. Y si lo tuyo es el bricolaje, la jardinería o cualquier otra actividad en la que haya desgaste físico, tienes que probarlo.

Los batidos verdes son bebidas de fruta y verdura que te puedes tomar por la mañana para sustituir el desayuno. Tienen un montón de ingredientes buenísimos para ti y son una buena receta de aprovechamiento para utilizar esa manzana que siempre nos queda o ese plátano triste que amenaza con ponerse pocho en la nevera.

Básicamente pones un poco de verdura (espinacas, col, pepino, pimiento) con un poco de fruta (mango, fresa, melocotón, manzana, melón, sandía, plátano, pera, limón) y alguna grasa saludable (frutos secos, aguacate). Lo trituras todo y ya lo tienes. Le puedes añadir un poco de agua si la fruta es bastante seca (como la manzana o la pera) o incluso un poco de agua o leche de coco, o leche de frutos secos o cereales.

Este es uno de mis desayunos favoritos. A veces me lo dejo todo preparado en botes y lo congelo. Y otras paso un ratito pelando fruta, que también relaja.

Si no sabes por dónde empezar, te dejo una de mis combinaciones favoritas: un puñado generoso de espinacas, medio pepino, medio mango, tres o cuatro rodajas de piña natural, medio aguacate, unas ramitas de cilantro y un par de cubitos de leche de coco. Ñam.

 

Agua infusionada con fruta

Me cuesta horrores beber agua. El médico siempre me dice que tengo que beber más, que me va a ir bien para casi todo, pero no puedo. Me pongo la famosa botella junto al ordenador y cuando la miro a mediodía está exactamente igual que a primera hora.

Este tipo de agua con gustito es lo que a veces me salva. Muy fresquita y con un poco de hielo.

No hace falta darle muchas vueltas: unas rodajas de limón y unas hojas de menta, unos frutos rojos (previamente majados un poquitín), unas rodajas de pepino (vale, técnicamente no es fruta, pero ya me entiendes), unos trocitos de mango (ya has visto que es de mis frutas preferidas)… Metes los ingredientes en una botella de agua y la dejas un buen rato en la nevera. Mejor de un día para otro.

A lo mejor no te soluciono la falta de líquido, pero sé que te va a gustar.

 

Refrescos caseros

No sé si a estas alturas te ha quedado claro que soy una obsesa de las conservas. Me mola tener la alacena y la nevera llenas de botes de comida perfectamente marcados y etiquetados (como si yo etiquetara alguna vez uno, ja, ja, ja) por si hay un apocalipsis zombi o cualquier otro desastre natural.

Y una de las cosas que me gusta mucho hacer son mis propios jarabes de fruta. Son fáciles de hacer, sirven para aprovechar la fruta de temporada y luego se pueden usar en postres caseros, para endulzar un yogur o los cereales del desayuno o para hacer refrescos caseros si les añades un poco de sifón o agua con gas.

Además tienen puntos extra porque sirven también para hacer cócteles gloriosos como nuestro cóctel fizz. Se los puedes añadir a un vermut y petarlo mucho.

Como buena friki que soy, mi refresco favorito es el ginger ale. Y es fácil de hacer si preparas un jarabe de jengibre primero (y no te lo acabas a cucharadas, porque… madre del amor hermoso) y luego lo mezclas con un poquito de sifón.

Ojo, un buen jarabe de frutas también es un topping ideal para cualquier helado, dulce o postre (sí, sí, como los que puedes hacer con los libros Entre Harinas y dulces caseros y Helados caseros, que ya sabes que aprovecho cualquier inciso para hablarte de nuestros libros porque ¡son los mejores del mundo!)

 

Cócteles

Si vas a craftear con amigas o si tienes un mal día, olvídate de todo lo demás y sírvete un buen copazo. Que está guay ir de cuquis por el mundo y tomar té con el meñique extendido, pero hay veces en las que lo único que nos puede calmar o animar es un buen lingotazo… que también puede ser cuqui, por qué no.

Te dejo aquí todas nuestras recetas para que escojas la que más te guste. Levanta la copa sin miedo, que te lo mereces.

***

Y hasta aquí el resumen de todo lo que puedes beber mientras coses, tejes, bricolajeas, cocinas, diseñas, construyes o piensas. Que pensar también es crear y está infravalorado. Yo te dejo por aquí que creo que tengo que ir a pensar al sofá con un gin tonic en mano…

Paula
Paula
paula@demodebooks.com

Soy la editora detrás de Demodé, pero también soy escritora, traductora, profe, tejedora y futbolera. Prefiero un buen vermut a una merienda dulce, los gatos a los perros y dormir a madrugar. Soy caótica, desordenada y adicta al cine, la ciencia ficción y las artes marciales.

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