¿Ya tienes planeadas las vacaciones? Nosotras estamos en ello. Vaya, estamos soñando con unas vacaciones imposibles. Primero, porque necesitaríamos varias vidas y una cuenta corriente sin fondo para ir a todos los sitios a los que queremos ir. Y segundo, porque todavía nos quedan unas cuantas semanas de trabajo duro, y aunque te guste tu trabajo, a todas nos encanta soñar con esos momentos en los que no sabes qué hacer, decides en el último momento, improvisas...

A ver, día 3 de junio. ¿Cómo se te queda el cuerpo? Tieso, ¿no? He escrito esta pregunta, respuesta y lo primero que he pensado al leerla ha sido, ¡OJALÁ! Así no haría falta hacer operación bikini, con un cuerpo firme me conformo, no pido nada, jajajaja. Aix, estoy fatal, demasiado tiempo metida en casa, suerte de los cócteles. Ya te lo decía algún otro viernes: me voy a convertir en una madre de Bloody Mary de media mañana. Lo bueno de junio (porque mejor quedarse con lo bueno, ¿no?), lo bueno de junio, decía, es que el sol se instaura...

Último viernes de mes. Así que vamos a darle una buena despedida a mayo y una bienvenida como se merece al gran mes de junio. Y digo gran porque es el temido mes de junio, al menos en el cuartel general de Demodé. Hay varias razones, la primera y la más evidente es que tenemos unas ganas feroces de VACACIONES (y junio se nos hace laaaargo) y la segunda es que parece que este mes el trabajo se multiplica por 1000, ¿no te pasa lo mismo? Y como todas las últimas semana sde mes brindaremos dos veces, con el cóctel del miércoles...

Ah, último miércoles de mes. Nuestro día favorito. El día en el que tenemos excusa (y sobras) para sentarnos en el sofá, extender mucho el dedo meñique (como damas elegantes que somos) y sorber con alegría nuestro cóctel del mes. Que, sinceramente, ha sido una de las mejores ideas que hemos tenido desde que lanzamos Demodé al mundo. Este mes podríamos acompañar el cóctel con alguno de los deliciosos postres del libro de Sònia. O también con unas patatas, unas olivas, unos boquerones y un poco de pan con tomate, en uno de esos aperitivos que se acaban alargando y se...

He vuelto, aunque he estado muy tentada de quedarme en NYC. ¡Madre mía, qué ciudad! ¡Qué colapso de cosas bonitas! Pero puedo entender que haya a gente a la que no le guste nada; la cantidad de información es brutal y no todo el mundo está preparado para ese bombardeo. Y eso no es nada malo, puede ser hasta natural y normal, creo.  Pero todo rezuma inspiración: los edificios ruinosos, las calles y hasta los descampados llenos de mierda. Sí, sí mierda. A veces no sabes si estás en una megacity o en medio de la nada. Claro, te hablo...

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