Una de las cosas que hacemos todas cuando somos pequeñas es bisutería. Seguramente tu aventura en el mundo de las manualidades o el DIY empezase con una pulsera, un colgante o incluso un anillo hecho con una pistola de cola caliente. ¿Verdad? Son proyectos sencillos, pequeños, fáciles de hacer, muy personales y una especie de declaración de intenciones. Y no hay motivo para que no sigan siendo nuestros proyectos favoritos. Al fin y al cabo se hacen rápidamente, requieren muy poco material y nos permiten explotar nuestra creatividad al máximo. Para hacer este colgante solo necesitas pasta de modelar (Fimo) en tres colores...

  Qué manía lo de las etiquetas. Desde que tienes unos meses de vida ya se empeñan en definirte: eres así, eres asá, te gusta esto, te gusta lo otro. Lo hacen sin mala intención, la verdad, pero apenas se dan cuenta (apenas nos damos cuenta) de lo mucho que nos limitan esas afirmaciones sobre nuestra personalidad. Porque si te dicen que eres tímido, que te cuesta hablar en público, que no transmites seguridad, que eres un introvertido, tú te lo crees. Y te pasas toda la vida pensando que no puedes hacer ciertas cosas, que no tienes la capacidad de enfrentarte...

Ya sabes que somos bastante escarabajos peloteros, así que en el cuartel general tenemos varias cosas guardadas para hacer DIY. Varias cosas guardadas en varios armarios. Varios armarios enteros. El otro día, ordenando alguna estantería encontré unos cuantos botes de cristal (muchos botes), cuerda (mucha cuerda) y palos (muchos palos). Así que pensé que había que aprovechar los nudos que ya sabemos hacer, e hice la buena acción del día: ¡decorar otro rincón de nuestra guarida! Ahora no te hagas la remilgada. Confiesa, tú también lo guardas todo. ¿Cuál es tu obsesión? ¿Qué es lo que nunca puedes tirar? ¿El papel de...

  Cuando hablamos del fracaso hablamos de celebrarlo. Yo siempre pienso en la película Descubriendo a los Robinson, en la que la familia celebra todos los errores como la gran oportunidad de aprender que son. Y de eso va nuestra frase de hoy. El otro día hablaba con una amiga que vive en Alemania y me decía que allí quejarse es el deporte nacional. A mí me hizo mucha gracia y le dije que debe de ser el deporte universal, porque a todos nos encanta quejarnos. Y no solo quejarnos, sino llorar y pensar que el mundo es injusto y que todo juega en...

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