Sinceramente, soy de las que han subido relativamente tarde al tren de las series. Cosa que me sorprende, porque a mi gen coleccionista le mola mucho eso de ir tachando capítulos hasta llegar al último y saber que lo has visto todo, que no se te escapa nada. Y es que, de pequeña, me parecía que las series eran eternas, no tenían principio ni final. O sí, a lo mejor tenían final, pero, ¿a quién le importaba? No te puedes imaginar la decepción que me llevé hace poco cuando me di cuenta de que V tiene apenas dos temporadas y 21...

Yo se lo digo a todo el que me quiera escuchar: para mí, tejer, coser, bricolajear o cocinar es una necesidad física. No, no se trata de un hobby, ni de una afición, ni de algo que me guste. Para mí es totalmente esencial. Porque yo tejo para no matar a nadie. ¿Has oído esta frase? Es muy habitual en inglés ("I knit so I don't kill people") y siempre me ha parecido muy graciosa (y me he sentido un poco identificada, ejem), pero ayer descubrí que es totalmente cierto. Y bueno, vale, quizás no tejo para no matar a nadie,...

Todos los años, absolutamente todos, hago una lista enorme de cosas que quiero hacer en el año que acabo de estrenar. A veces son muchas cosas diferentes, otras veces es una palabra o un tema para ayudarme a tomar todas las decisiones del año y algunas otras es una anti lista de cosas que pienso dejar de hacer; pero lo vista como lo vista, siempre es lo mismo: quiero un cambio. Y es que, cuando llega esta época (o en septiembre, que también es la época de los buenos propósitos) nos da la sensación de que podemos con todo y que...

Últimamente voy por la vida como pollo sin cabeza. No llego a nada. Y me estreso, para qué te voy a engañar. Soy una overachiever. O lo que es lo mismo, una de esas repelentes que lo quieren hacer todo bien. Y no se puede y me cabrea. No sé en qué momento se me olvidó cómo decir que no, o cómo crear unas prioridades realistas que tengan en cuenta que los días tienen 24 horas y que quiero dormir ocho, tejer otras ocho y trabajar las mínimas indispensables. Pero no me quiero quejar porque creo que eso nos pasa a todas, ¿no? Todas...

Nosotras somos mucho de brindar, ya tú sabes. Nos gusta más un copazo que al monstruo de las galletas una cookie de chocolate. Nuestras reuniones de trabajo suelen ser de cerveza, vermut o cóctel más que de café o té. Y  a veces montamos mañanas de mixing para buscar alguna bebida interesante para el blog y se nos va la cosa de las manos. No sé si es algo muy latino o si esa es la excusa que nos damos para poder empinar el codo sin remordimientos (como si necesitáramos excusas) pero es una de nuestras señas de identidad y no pensamos renunciar a ella....

Las mejores cosas de la vida pasan por casualidad. Y fue la casualidad la que nos hizo conocer a Mònica hace ya un par de años. No la buscábamos a ella, sino una librería donde poder presentar nuestro primer libro. La casualidad (o el destino!) quiso que una de las librerías con las que hablamos estuviese situada junto al estudio de Mònica y que la persona con la que hablamos la conociera lo suficiente como para enseñarle nuestro proyecto. Desde la primera reunión, desde que nos pusimos cara, no hubo vuelta atrás. Hicimos clic, conectamos, supimos ver lo mejor unas de...

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