Esto de vivir al otro lado del charco es todo un reto. Por muchas razones, pero hoy te voy a explicar la obsesión que tienen por la decoración. El locurote de Halloween me dejó exhausta y yo, pobre de mí, que pensaba que hasta Navidades tenía tiempo de reponerme, juas, juas...

Me estreno en el apartado #Demodeñam con una crema de calabaza. No podía ser de otra manera. Y es que seguro que no te extraña, con la de fotos de calabazas que he colgado en Instagram en octubre. Nunca en mi vida había tenido tal cantidad de calabazas, pero es que este país me ha vuelto adicta a ellas. Son preciosas, son únicas, no hay dos iguales y las querría adoptar todas. Este primer año en el nuevo cuartel general hemos hecho todo lo que se tiene que hacer con una calabaza. Hemos ido a un campo de calabazas a escoger la...

Hace unos meses, Agus nos invitó a desayunar. Ya sabes que nosotras no decimos nunca que no a ningún plan, particularmente si incluye buena compañía, unos mates y unas galletas de Nutella de Sil's Cakes. Facilonas que somos. Así que para allá que nos fuimos con los bártulos, la cesta de picnic y las agujas de tejer, porque si quedamos con Agus sabemos positivamente que le vamos a dar a la lana. En el rato que estuvimos con ella, Agus terminó un monedero del que nos enamoramos perdidamente, y yo le eché una mano para coserlo y aprender, por fin, a...

Ya sabes que en Demodé somos adictas a la cola blanca, ¿verdad? Puede sonar mal, ejem, pero es algo a lo que solemos recurrir cuando la intención es aprovechar y reciclar cartón que no tiene el grosor que queremos. Y te aviso que cuando lo pruebes acabarás como nosotras. Como sabes, hace unos meses desembarqué con toda la troupe en otro continente. Y todavía estamos en modo "encuentra tu sitio" e intentando acostumbrarnos a las nuevas rutinas y maneras de hacer. Una de las cosas que más nos está flipando y costando es decidir qué hacer con la cantidad inhumana de papel...

Por fin me he puesto mis calcetines gordos de andar por casa. Son enormes, de lana basta de ovejas de los Pirineos. Me los regaló mi suegra, María, que los compró en una fábrica artesana de lanas. Y son mis fieles compañeros cuando empieza esa temporada en la que no quieres salir de la cama, no porque tengas sueño, sino porque fuera de las sábanas la temperatura es asesina. Me los pongo en cuanto me levanto y me recuerdan todas las cosas buenas que tiene esta época del año: tejer sin coger el sarampión, las hojas rojas y amarillas, las castañas y los...

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