Hace tiempo que estoy liada decorando mi despacho, obsesionada con hacer un rincón Pinterest con el que dar mucha envidia. Y he decidido que a la m***da. Que no me voy a gastar dinero, que voy a aprovechar lo que tengo, lo que me da el día a día, que estoy hasta los mismísimos de la vida Pinterest, de la perfección. Tu rincón tiene que ser tuyo, no de los demás, y te tienes que sentir bien con él esté como esté. Para mí, lo básico era tener un poco de orden. Y reducir el material que se acumula encima de la mesa...

Odio los tiestos negros y marrones de plástico, ¡con toda mi alma! He creado un punto de visión tranquilizador en el comedor, que es mi rincón selvático, pero no funciona. Ahora que ya tengo mi rincón selvático, los pelos se me erizan cada vez que lo miro y eso no puede ser. .. ¿Estoy muy loca? Sí, ¡seguramente sí! Y he decidido que no puede ser, que tengo que deshacerme de esa visión de tiestos negros y marrones...

Ya sabes que en Demodé somos adictas a la cola blanca, ¿verdad? Puede sonar mal, ejem, pero es algo a lo que solemos recurrir cuando la intención es aprovechar y reciclar cartón que no tiene el grosor que queremos. Y te aviso que cuando lo pruebes acabarás como nosotras. Como sabes, hace unos meses desembarqué con toda la troupe en otro continente. Y todavía estamos en modo "encuentra tu sitio" e intentando acostumbrarnos a las nuevas rutinas y maneras de hacer. Una de las cosas que más nos está flipando y costando es decidir qué hacer con la cantidad inhumana de papel...

¡Me estoy haciendo mayor! Y lo he comprobado este verano. Y te preguntarás: ¿Cómo te das cuenta de que llega ese momento? Pues en mi caso ha sido algo muy sencillo, me he pasado el verano cambiando de gafas de ver a gafas de sol. Que quiero leer la carta de un restaurante: gafas de ver. Que quiero dar un paseo: gafas de sol...

No todas tenemos la suerte de estar en la otra punta del mundo disfrutando de la aventura americana. Algunas nos seguimos levantando en Barcelona todas las mañanas y nos preguntamos cómo debe ser vivir en una cultura tan diferente, que a la vez conocemos tan bien por su implacable colonización cultural. Y, no te voy a engañar, yo soy de fiestas nuestras. Me gustan las tradiciones locales, porque me parece que nos cuentan quiénes somos. Y porque cuando viajo me gusta saber qué hace la gente y por qué. Creo que el mundo sería muy aburrido si todos celebrásemos lo mismo...

Volvemos a la carga con los DIY low cost, esta vez con una de pulseras recicladas. Y es que nada mejor que aprovechar todo lo que tenemos acumulado en casa para sentirnos bien con nosotras mismas y tener una excusa para seguir acumulando. Te recuerdo que hay consultorio abierto, que puedes decirnos qué producto tienes en cantidades industriales (¿botes de cristal? Culpable. ¿Papeles de regalo? Culpable. ¿Cajas de cartón de todo lo que compro? Culpable.) y nosotras te prepararemos algún DIY para que tengas coartada. De nada. Para el proyecto de hoy no tienes que comprar absolutamente nada (salvo cola blanca,...

Llevo unos días intentando poner en orden la terraza. Y es que cada vez que veo el anuncio de Ikea me entran todos los males del mundo, porque yo quiero una terraza espectacular pero soy demasiado vaga y tengo demasiados hijos para que quede así. Que manía de presionarnos con tanto bonitismo y de frustrarnos cuando no llegamos a ese nivel. Pero bueno, sigo queriendo tener una terraza funcional, chula y que me permita tocarme la barriga a dos manos tomando el sol ahora que hace buen tiempo. Y beberme algún cóctel de vez en cuando con un mínimo glamour. Como no tengo...

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