Escribir y publicar

El miércoles lanzo por fin mi libro (insertar GIF del cerdito de Chicken Little hiperventilando dentro de una bolsa de papel) y, aunque me parece que llevo meses y meses hablando de lo mismo y que soy más plasta que Paco Umbral, me ha parecido el momento perfecto para repasar todo el proceso de producción de un libro. Que es exactamente lo que te cuento en el libro, lo que pasa que un poco más resumido.

No voy a ser tan pedante para decir que me he inventado un método, pero sí que voy a repasar contigo las siete fases que tiene el proceso de escribir y publicar un libro, para que veas qué es lo que te falta o dónde estás estancado.

Venga, vamos allá, que hoy tengo un día cargadito.

DEFINIR

He descubierto que, cuando un proyecto sale mal, la mayor parte de las veces es porque no hemos definido nada. ¿Y qué hay que definir?, te preguntarás, astuto lector.

Pues hay que definirlo todo. Desde tu objetivo para escribir hasta tu público ideal, pasando por la voz, el tono y todo lo demás.

Necesitamos definir el tema de nuestro libro, el lector al que se lo escribimos, lo que queremos conseguir con nuestro libro, en qué registro lo vamos a escribir… Un montón de cosas.

¿Por qué hay que definir? Porque nos ayuda a no dispersarnos. Si sabemos a quién le vamos a escribir y con qué tono, no le damos más vueltas, no dudamos cuando queremos ilustrar un ejemplo, sabemos de qué manera comunicar y no hay confusión de mensaje porque sabemos cómo y qué decir en cada momento.

Si sabemos de qué va el libro exactamente, no dudamos sobre su contenido, ni le damos más vueltas. Sabemos qué incluir y qué no y escribimos más rápidamente.

Si tenemos claro qué es lo que perseguimos con nuestro libro, sabremos cuál es la mejor estrategia para publicarlo y publicitarlo y también sabremos reconocer el éxito cuando nos llegue.

Y es que una cosa tan tonta como perder un par de días para tener muy claro lo que estamos haciendo nos puede ahorrar muchas horas de frustración y de trabajo inútil. Pregúntame cómo lo sé.

Las fases iniciales de los proyectos tienen mala fama porque parecen aburridas y tediosas (y nosotros solo queremos ¡escribir! ¡Escribir!) pero son básicas para que después todo funcione bien y rápido. Cuanto mejor definido tengamos lo que queremos hacer, más fácil y rápido será todo el proceso de producción.

PLANIFICAR

Si definir tiene mala fama, imagínate planificar. ¡Es algo que no le gusta a nadie en el mundo! (Salvo a mi amiga Ruth, la reina del Excel)

Pero en los procesos largos, como escribir un libro, la planificación es básica para no perder fuelle a medio camino y dejar el proyecto aparcado para siempre.

No sé si te he contado alguna vez que mi marido hace triatlones. De hecho, hace triatlones a lo bestia, hace Ironmans. Son pruebas en las que está nadando, en bici y corriendo más de nueve horas. Así que planifica de forma un poco enfermiza los entrenos durante todo el año.

Yo me agobio solo de pensarlo, pero, realmente, esa es la clave para tener energía durante todo el proceso, desde que empieza la temporada de entreno hasta que termina la prueba. Si no se planificara, no conseguiría hacer nada, porque no encontraría un momento para salir a correr o le daría pereza ir a nadar en invierno.

Con una planificación sabe qué tiene que hacer todas las semanas para llegar a su objetivo final. Y eso es lo que tienes que hacer tú. Para escribir un libro y tenerlo publicado dentro de unos meses, necesitas saber qué tienes que hacer y cuándo. Solo así podrás repartir el trabajo, hacerlo a un buen ritmo y llegar bien de fuerzas al final.

DOCUMENTAR

Yo estudié traducción e interpretación y llevo muchos años dedicándome a traducir series, pelis y documentales. Así que el proceso de documentación es de mis partes favoritas.

Porque por mucho que sepas de cualquier tema, hay miles de cosas que no sabes. Y es increíble como un buen proceso de documentación te hace sentirte infinitamente más seguro a la hora de escribir y redactar.

Hay que tener cuidado, eso sí, porque este es el momento en el que afloran todos nuestros miedos y podríamos estar documentándonos durante horas solo para retrasar el momento de enfrentarnos a la página en blanco.

Así que hay que documentarse con tranquilidad y sin volvernos locos, solo para rellenar posibles lagunas o para ponernos en situación.

Y también hay que aprender a citar y saber que no pasa nada por decir que hay una idea que nos ha parecido interesante en la obra de fulano o mengano. Al contrario. No hay nada que me guste más que los libros que tienen citas o bibliografía, puesto que te permiten ampliar conocimientos y leer teorías complementarias.

ESCRIBIR

Y ya está. Una vez hecho todo ese trabajo previo, ya nos podemos poner a escribir.

Pero no de cualquier manera. No, qué va. Vamos a escribir de manera ordenada y planificada, sin agobios. Y teniendo en cuenta todo lo que hemos definido.

Si has hecho bien las fases anteriores, escribir es lo que menos te va a costar, porque ya tendrás las cosas muy claras.

Eso sí, vamos a intentar establecer unas normas para escribir: bloquearnos un rato para hacerlo al menos 2-3 veces a la semana, no releer, minimizar distracciones y generar un calendario editorial con el texto bien repartido.

Todo eso nos servirá para organizar mejor nuestro tiempo y nuestra energía y llegar a buen puerto.

Y ojo, también hay que programar días de descanso activo, que nuestro cerebro se agota y necesita unos ratos de desconexión.

CORREGIR

Cuando terminas de escribir y tienes tu primer manuscrito llega el momento de hacerlo pedazos con la corrección. No en vano, a ese primer manuscrito, en inglés se le llama el “primer borrador de mierda”.

Hay que alternar lecturas de todo el libro del tirón con lecturas en detalle. Con la lectura del tirón ves lo que hay que cambiar en la estructura de tu libro, ves si fluye, si los conectores funcionan, si falta o sobra información… Y con la lectura en detalle encuentras otras cosas: palabras repetidas, erratas, frases que no se acaban de entender bien…

En todo caso, los ciclos de lecturas generales y en detalle no pueden pasar nunca de cinco. Si lees tu libro más de cinco veces ya no sirve de nada, puesto que no vas a ver nada más y vas a sentir la tentación de cambiar chorradas porque hoy te gusta más otra palabra u otra manera de contar las cosas. Resiste.

Lo que sí puedes hacer es pedirle a alguien que lo lea, le eche un vistazo y te dé su opinión. Eso no sobra nunca y seguro que te da un punto de vista alternativo.

MAQUETAR

Y con maquetas no me refiero a saltar enseguida a cualquier programa de texto, a ver qué sale, sino a pensar con cuidado el aspecto que quieres que tenga tu libro… adivina… definiendo y planificando todo el proceso de diseño.

Maquetar es más que ponerlo todo bonito. Una buena maquinación facilita la lectura, así que es una cuestión de jerarquía visual, de hacerle entender a tu lector qué cosas son las más importantes y cómo se ordena la información.

Así que, antes de coger el programa que sea y ponerte a hacer la parte técnica, hay toda una parte creativa que no puedes obviar. Siéntate con una hoja de papel y define de manera enfermiza cómo vas a organizar el texto. ¿Qué colores vas a usar? ¿Y qué tipos de letra? ¿Qué formato va a tener tu libro? ¿Vas a usar ilustraciones o fotos? ¿Cómo las vas a insertar en el texto?

Otra vez lo mismo que te decía al principio: con un mapa llegas antes y llegas mejor. Así que tómate un rato para crear el mapa que necesitas y te ahorrarás un montón de tiempo y de canas.

PUBLICAR

Cuando ya tienes tu libro preparado, llega el momento de la publicación.

Si hiciste bien el trabajo de definición y planificación, sabrás cuál es la mejor manera de publicarlo, si en una editorial tradicional, tu propia plataforma, Amazon…

Y también tendrás una buena lista de contactos y de medios a los que quieres hacerles llegar tu libro, por ejemplo. Seguramente también tengas testimonios, si durante la fase de corrección has usado algún lector de prueba externo.

Solo te queda preparar tu dossier de prensa, tu página de venta y a correr.

Y es que escribir y publicar no es difícil. De verdad te lo digo: no es difícil. Solo requiere planificación y constancia. Y de eso vamos sobrados por aquí, ¿no?

Estos son los siete capítulos de los que consta mi libro. Tengo muchas ganas de que lo veas y me digas qué piensas, si te ayuda, si te falta algo. Si necesitas ayuda extra en algún punto.

Demodé
Demodé
hola@demodebooks.com

La editorial punk: libros para hacer las cosas a tu manera. Somos de las que siempre llevan lectura y herramientas en el bolso para aprovechar hasta los tres minutos de espera del autobús.

No Comments

Post A Comment

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tengas una mejor experiencia como usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies