La esquiva inspiración

Ayer, mientras jugaba una partida de Homescapes (nueva obsesión) tumbada en la cama, intentando inspirarme para escribir unos textos que hace días que necesito acabar, tuve una revelación. Y no, no fue cómo encarar esos textos que no hay manera de que me salgan, no. Fue otra cosa que me hizo pensar bastante (y me hizo sentir muy culpable). Fue una de esas cosas que son un poco evidentes, pero que a veces necesitamos que hagan clic en nuestro cerebro.

La cosa es que de repente pensé que los que finalmente consiguen sus objetivos son aquellos dispuestos a enfrentarse a la incomodidad.

Porque, sí, ahí estaba yo, en la cama tumbada, esperando que llegara la inspiración, pensando que mi cerebro no daba para más, cuando tendría que haberme sentado frente al ordenador a trabajar, por muy incómodo, molesto e inútil que me pareciera.

Existe ese concepto romántico de los creativos que tienen grandes ideas de la nada, sencillamente porque son cerebros privilegiados que piensan las cosas de otro modo. Esa imagen que tenemos todos de alguien que va por el mundo levitando, sin tocar el suelo, teniendo ideas brillantes a cada paso, relacionándose solo con una elite de grandes pensadores.

Y hay dos motivos por los cuales ese concepto es nocivo para todos:

  • Nos hace pensar que solo hay un puñado de elegidos creativos. Que los demás no tenemos ninguna oportunidad de llegar a hacer cosas geniales. Convierte la creatividad en una característica mágica, cuando en realidad es una característica humana que se puede entrenar y desarrollar.
  • Nos hace pensar que la creatividad supone un esfuerzo cero. Que las grandes ideas no tienen mucho mérito porque son el producto de un instante de genialidad. Que no hay trabajo que pueda equipararse a un cerebro creativo.

 

Aquí, en el cuartel general somos muy fans de una gran frase de Thomas Edison:

La genialidad es un 1% inspiración y un 99% transpiración.

 

Y también nos queremos tatuar en la frente esta otra frase de Pablo Picasso:

La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.

 

O lo que es lo mismo: todos tenemos miles de ideas al día. La diferencia está en que algunos trabajan con ellas y otros no.

Para escribir un libro, igual que para crear textos, pintar cuadros o inventar dispositivos revolucionarios, hay que trabajar. Sentarse todos los días a la mesa de trabajo y dar vueltas y vueltas al problema. Hacer bocetos, borradores, dibujos, esquemas. Equivocarse varias veces, no saber por dónde abordar el tema. Desesperarse, comer helado directamente del bote, asomarse a la ventana para tomar un poco de aire y sentarse otra vez a la mesa de trabajo para seguir dándole vueltas y más vueltas al problema.

En todo ese proceso, de repente, nuestro cerebro encuentra una conexión que antes no había hecho. A veces es una chispa diminuta, un hilo al que nos agarramos y del que vamos tirando hasta que encontramos una solución definitiva, una pista.

Por eso es tan necesario reconocer la inspiración. Porque no es una idea espectacular y maravillosa que va a cambiar todo el universo conocido (o quizás sí!) sino una pequeña luz, una cerilla que necesita encontrarnos trabajando para hacer arder primero el papel, luego las piñas y más adelante la leña hasta convertirse en una fogata cegadora. Nosotros somos los arquitectos de la hoguera, la inspiración es apenas la chispa que la enciende.

Así que, la próxima vez que estés hasta las narices y quieras dejar de trabajar para dejar de sufrir, piensa en eso: solo te hace falta dar el paso de superar la incomodidad y de seguir trabajando para que la inspiración te encuentre en el lugar en el que te tiene que encontrar.

Demodé
Demodé
hola@demodebooks.com

La editorial punk: libros para hacer las cosas a tu manera. Somos de las que siempre llevan lectura y herramientas en el bolso para aprovechar hasta los tres minutos de espera del autobús.

2 Comments
  • Victoria
    Posted at 15:46h, 26 junio Responder

    Estoy totalmente de acuerdo con lo que planteáis. Yo creo que el trabajo y el esfuerzo siempre dan sus frutos, no inmediatamente, pero los dan. No sé si habrá habido alguna idea genial que haya salido de la nada. Lo que sí sé es que hay que emplearse a fondo para conseguir lo que uno desea.
    Gracias por trabajar para que vayan surgiendo buenas y geniales ideas.
    Saludos a todo el equipo.

    • Demodé
      Demodé
      Posted at 21:33h, 26 junio Responder

      Totalmente de acuerdo. Hay que esforzarse un poco para que las cosas salgan bien finalmente. Si esperamos que todo nos caiga del cielo, no conseguimos nada! Muchas gracias por tu comentario.

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