Seis sistemas para ahorrar infalibles

Estamos en septiembre. Y septiembre es el peor mes del año para la economía familiar. Si tienes niños, porque la escuela te deja más pelada que a Kojak (referencia ochentera necesaria) y si no los tienes porque te has pateado hasta el último céntimo en combinados, cervezas y patatas bravas durante las vacaciones. Que nos conocemos.

Por eso y porque el dinero es una de las obsesiones que tenemos todas, he decidido empezar a hablar, de vez en cuando, de nuestra relación personal con tan poderoso caballero. A ver si la normalizamos y dejamos de tenerle ese temor reverencial que nos hace mirarlo con desconfianza y de lejos.

Para empezar, como es imposible concentrarnos en otras cosas cuando no sabemos cómo vamos a llegar a fin de mes, he decidido recopilar algunos de los trucos que hemos usado en casa o que me han contado para conseguir hacer un pequeño colchón y normalizar la situación económica. Que si septiembre es chungo, espérate a que llegue diciembre, que nos vamos a echar unas risas.

Date unas semanas o unos meses de margen, porque el ahorro es de esas cosas horrendas como el ejercicio y la dieta: no da resultados a corto plazo, el jodío. Así que respira hondo y felicítate porque estás empezando a resolver la situación, por lento que sea el proceso.

Foto de Šaras Kvederys

 

Los dos euros

Este es mi método favorito y el que seguimos a rajatabla en casa desde hace varios años. Consiste únicamente en guardar todas las monedas de dos euros que caigan en tu poder.

No se pueden gastar. Se meten en un bote/hucha y cuando se tienen suficientes se invierten o se guardan en el banco.

De hecho, en casa lo hacemos con las monedas de dos y con las monedas de céntimos (1, 2, 5). Cada cierto tiempo vamos al banco y pedimos cartuchos para guardarlas, y luego vamos haciendo paquetitos que guardamos para ingresar en la cuenta de ahorro cuando tenemos suficiente.

A la que te acostumbras es sencillísimo y se convierte casi en un deporte. Hasta mis hijos las reservan. Y, si además te marcas en el bote las cantidades aproximadas a las que vas llegando, no hay mejor incentivo para el ahorro.

Yo uso este método con mucho éxito desde hace años. Fue el que nos permitió liquidar el coche rápidamente y darle un mordisco a la hipoteca. Y es el que nos ha permitido no tocar nuestra cuenta de ahorro en los momentos en los que hemos tenido problemas de liquidez (que en casa los dos somos autónomos!).

Los incrementos

Este es un método que yo no he usado nunca porque soy un poco vaga y desorganizada, pero se articula como un reto y si eres un poco obsesiva-compulsiva te va a funcionar genial.

Se trata de marcarte un objetivo de tiempo e ir ahorrando algo periódicamente.

Por ejemplo, puedes plantearte ahorrar durante un mes porque se avecina un gasto importante (¡Hola, Navidad!) o durante un año porque quieres ir ahorrando de manera constante para las vacaciones o para liquidar un gasto grande.

Empiezas por poco dinero y vas aumentando la cantidad con el paso de los días o las semanas.

Te pongo un par de ejemplos:

Quiero ahorrar para Navidad durante el mes de octubre. Así que ahorro todos los días tantos euros como el número del día del mes. El día uno, ahorro un euro. El día 2, ahorro 2. El día 3, tres euros… ya lo vas pillando. A final de octubre tendré 566 euros.

O bien, quiero ahorrar durante todo el año, así que ahorro por semanas. Empiezo por un euro la primera semana. La segunda ahorro el doble (2 euros). La tercera ahorro el doble (4 euros) y así sucesivamente (8 euros, 16 euros, 32 euros…)

Las reglas las puedes hacer tú en función de lo que te puedas permitir y lo que estés dispuesta a hacer, pero es una buena manera de convertirlo en un juego y hacer que sea lo más divertido posible.

El depósito obligatorio

Hay una teoría que dice que el ahorro es lo primero que tiene que salir del sueldo, porque si esperamos a ahorrar “lo que nos sobre”, no nos sobra nunca nada.

Una buena manera de ahorrar, pues, es convertir el ahorro en un gasto familiar más. Es decir, cuando llega la nómina, a principio de todos los meses, se ahorra directamente una cantidad fija.

Casi todos los bancos tienen algún tipo de cuenta de ahorro en la que puedes hacer esto dando una orden automática, así que no es complicado. Lo que sí puedes hacer es añadir unas reglas que te obliguen a ahorrar más. Por ejemplo, puedes marcar un mínimo (creo que en la mayor parte de los casos es de unos 30 euros) y ponerte el objetivo de revisarlo trimestralmente al alza. Es decir, empiezas por 30 euros y el trimestre siguiente subes el ahorro mensual a 35 o 40. Y el siguiente trimestre lo vuelves a subir.

Lo bueno que tiene este método es que es casi indoloro, porque ese dinero casi ni lo ves y te acostumbras rápidamente a no contar con él.

Foto de Charles Deluvio

 

El bote con un objetivo

El típico bote de cristal al que le pegas una foto de un templo de Tokio para recordar que quieres irte de viaje y que estás ahorrando para eso.

A mí no me encanta, porque no te obliga a nada, pero lo puedes combinar con cualquiera de los demás métodos para tener un plus de motivación.

A veces es importante no perder de vista por qué queremos ahorrar, para intentar evitar que la gratificación instantánea (¿me compro esos zapatos?) nos desvíe del objetivo final.

El castigo por comportamientos imperdonables

Con este no vas a ahorrar muchísimo, pero es muy divertido, especialmente si compartes piso o si tienes hijos adolescentes o incluso adultos.

Invéntate unas reglas y que el que no las cumpla tenga que pagar algo simbólico en el bote de castigo.

Incluso podéis acordar una serie de directrices propuestas entre todos y tener una pizarra de normas junto a la hucha. Pueden ser reglas serias (guardar los zapatos y chaquetas en su sitio, como diría mi marido :)) o totalmente idas de la olla (cada vez que salga Ryan Goslin en la tele hay que gritar “macizo”; la primera cucharada de sopa siempre se tiene que sorber ruidosamente).

Yo es que creo que si no es divertido, el ahorro es un bajón.

El método bola de nieve

Este método es ideal si tienes un par de deudas o de compras a plazos, y he querido incluirlo porque a mí me cambió la vida y la manera de ahorrar y me ayudó a mirar los gastos como un reto. Es un sistema muy simple, pero muy, muy efectivo.

Solo tienes que hacer una lista de tus deudas (hipoteca, coche, préstamo, crédito, Visa) y ordenarlas de menor a mayor. Tu primer trabajo es cancelar la deuda más pequeña como sea. Si es una deuda grande, lo primero que harás será ir haciendo cancelaciones parciales, con el objetivo de acabar con ella lo antes posible.

De lo que se trata es de rebajar la cantidad de deudas mensuales, pero no alterar el dinero que inviertes en esas deudas. Te pongo un ejemplo:

Tengo 3 gastos: la hipoteca (50.000 euros, 500 euros/mes), el coche (10.000 euros, 200 euros/mes) y la nevera (500 euros, 50 euros/mes). Gasto 750 euros al mes.

Cancelo todo lo que puedo del préstamo de la nevera y me rebajan la cuota. Ahora pago 40 euros/mes. Sin embargo, en lugar de rebajar el gasto a 740 euros, sigo gastando 750 y esos 10 euros que me ahorro del préstamo de la nevera los uso para ahorrar y al cabo de unos meses cancelar totalmente el préstamo de la nevera.

Y vuelvo a empezar con la siguiente deuda, pero ahora ahorro 50 euros porque ya no tengo el gasto de la nevera. Al cabo de unos meses hago una cancelación parcial y en lugar de pagar 200 euros por el coche, paso a pagar 180. Así que ahorro 70 euros cada mes.

Eso significa que el tiempo que tardaré en liquidar el coche será mucho menor, porque ahorraré una cantidad mucho mayor de dinero invirtiendo exactamente los mismos 750 euros que llevo años invirtiendo.

Con este método (junto con el de los dos euros) liquidamos el préstamo del coche en apenas medio año.

*  *  *

Ya sé lo que estás pensando. Que estar todo el día contando euros es un rollo y que no vale la pena y que es aburrido y que no quieres privaciones. Pero, hazme caso, prueba. Cualquiera de estos sistemas. Un par de meses. Y luego me cuentas cómo lo ves.

Vamos a mejorar nuestra relación con el dinero poco a poco, ya lo verás. Es mi propósito para este nuevo curso.

Foto principal de Fabian Blank

 

Paula
Paula
paula@demodebooks.com

Soy la editora detrás de Demodé, pero también soy escritora, traductora, profe, tejedora y futbolera. Prefiero un buen vermut a una merienda dulce, los gatos a los perros y dormir a madrugar. Soy caótica, desordenada y adicta al cine, la ciencia ficción y las artes marciales.

2 Comments
  • Xènia Roca
    Posted at 12:25h, 21 septiembre Responder

    Paula eres mi ídola, ja,ja Pues alguno me voy a coger prestado que no aplico y el del depósito es el que hago y mi preferido. Y te explico un enriquecimiento de ese que es algo así como el de tu método bola de nieve. Cada año la hipoteca baja un poco, poco, quizás 10€, pero yo cojo esos 10€ y los sumo a la cantidad de depósito fijo. 10€ al mes no los notas, pero en ahorro sí, son 120€ más al año, wow!

    Lo de los zapatos, ja, ja, no sé que dos se volvieron locas con unos zapatos en El Festivalet y se fueron a casa con unos zapotos nuevos cada una ; )

    Un Beso

    • Demodé
      Demodé
      Posted at 13:12h, 21 septiembre Responder

      Supongo que sabes que pensaba en ESOS zapatos. Que por otro lado nos merecíamos totalmente 🙂

      ¡Sí! Yo durante un tiempo también hice eso de la hipoteca, pero ahora estamos un poco vagos para el ahorro. De hecho, creo que he escrito este artículo especialmente para mí, para coger el ahorro con ganas XD XD

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